¡ASÍ, NATI, ASÍ…. Entonces doblé una esquina, enfilando la calle donde estaba la comisaría. Nuri me lanzó una mirada de profundo odio, pero ahora yo era el amo total de la situación. Es para tener más sitio – les expliqué inútilmente. ¿No has visto cómo nos miraba antes? ¡Es un salido asqueroso! ¡Seguro que se corre en un minuto y se terminó el follón!Pensé en reprenderla por los insultos, pero ¡qué coño! Después de todo, aquel bomboncito me la iba a chupar… De todas formas la interrumpí. ¿Acaso les había dado pena yo a ellas? ¿Les importaba que yo estuviera currando de madrugada para ganar unos cuantos putos euros? Me mantuve firme, aunque he de reconocer que tenía un nudo en la garganta. |