El mutuo olor nos envolvía. Mi piel es más oscura que el de ella y tengo el pelo negro, pero de físico éramos muy parejas. Lentamente, fuimos una contra otra, hasta quedar pegadas como ventosas, apretándonos las tetas como para reventarlas. Mi piel es más oscura que el de ella y tengo el pelo negro, pero de físico éramos muy parejas. No sé si se la olvidó o me la dejó como regalo o desafío, pero todos los días, cuando la miro y trato de llenarme con su olor, ella me dice que no fue un sueño. Ante mi, dos tetas deliciosamente paradas me apuntaban, desafiantes. |