Estábamos sólos pues era el mes de agosto y casi todos los vecinos estaban de vacaciones en la playa. Es cierto que tenía algo de tripa pero no desentonaba para nada con el resto del conjunto. Ella seguía riéndose mientras con la otra mano se tapaba la boca, pues parecía que le diese vergüenza también. Mientras ella jugaba yo empecé a acariciar sus pechos , sus muslos y sus bragas, hacía un poco de calor y estaba superexcitado. Me invitó a acompañarlas para tomarnos un refresco en su piso, rechacé la oferta sintiendo que mi cimbel aún palpitaba en mis bermudas pero ella me cogió del brazo y me sacó literalmente de mi casa así que las acompañé. Luisa, ¿quieres tocarme el pito, sí?Luisa se rió y volvió a señalarlo y ha decir pito. |