Sentía como algo húmedo impregnaba mis dedos, dándome cuenta que de la cabeza salía un líquido transparenté y viscoso. Al tiempo que presionaba ese objeto entre mis dedos, mantuve mis ojos cerrado mis ojos (joder, no me preguntéis que sentí, pero lo que sí os juro que fue inexplicablemente). No sabía que era lo que me ocurría, sí era el calor el momento, o las ganas de ser penetrada, quizás el morbazo de ser una chica quién le este proporcionando tal placer, mientras el espera que sea un chico. Me eché sobre la puerta aterrorizada e incluso asustadiza, mientras escuchaba casi en susurros una voz exclamando si había vida, al mismo tiempo que unos golpes sobre la misma madera, seguramente con sus nudillos mientras observaba como se giraba varias veces el pomo. Esa voz volvió a insistir, pidiéndome que no dudara… que comenzará de una vez, decidiéndome me fui arrodillando al tiempo que me levante la falda, agachándome con cuidado pues no sabía en que momento me toparía con la palanca, al tiempo que me fui introduciendo ese miembro en mi boca. Recuerdo que cuando me dirigía hacia la puerta con intención de marcharme, escuché no solo unas voces sino pasos hacía donde yo estaba, seguramente era algún chico con la intención de satisfacerse, y más al ver una puerta abierta habría creído que nadie había en su interior. |