Natalia en cambio, no se mostraba sorprendida, sino cataclísmicamente alucinada por lo que acababa de proponerme su amiga. Ellos también están muy acostumbrados a estas cosas, así que en menos de cinco minutos estarán llamando a vuestros padres y veremos cómo solucionan la cosa ellos. Nuria no se lo pensó ni un segundo y en seguida me encontré con otra chica montada sobre mí, sólo que esta se había colocado sobre mi cara. ¡Espera! – resoplé dirigiéndome a Nuri, sin dejar de bombear a su amiga – Súbete en su cara. En mi mente, podía sentir la mirada de la chica clavada en mi espalda, al acecho, esperando que su presa cayera en la tentación de volver a espiarlas para montarle un cristo de cojones. Tenía un delicioso sabor salado y un regusto a fresa, no sé si por el perfume que usaba la chica o porque las tetas le sabían a pastel. |