Y no hay música ambiental. Uno aprende mucho sobre este negocio si se mantiene alejado del champán. Puedes pasearte durante horas por la inmensa y enmoquetada antesala para echar un vistazo a la mercancía. Como es lógico, después nosotros realizamos de nuevo esas evaluaciones para verificar que los esclavos cumplen con las normas de El Club. Los he observado en numerosos lugares, desde el pequeño y sucio pabellón en el Valle de los Reyes, en Luxor, la terraza del Grand Hotel Olaffson en Puerto Príncipe. Uno podría realizar una adquisición muy satisfactoria únicamente a partir del amplio catálogo y las fotografías que figuran en el mismo. |