Saludaba a todos con una sonrisa mientras les veía acariciarme con la mirada. Entonces me tomaba mi tiempo y rebuscaba entre las impresiones las mías mientras hacía que no les miraba, pero lo cierto es que lo que hacía era darles tiempo a que se excitaran más con la vista. Cuando Jaime se giró y me encontró de frente casi se muere del susto… o del placer ;) Juro que su polla pegó un brinco, la vi alzarse entre sus piernas pese al pantalón. Al poco, como si de repente me percatara de ello, alcé la barbilla, con lo que las gotas resbalaron por mi cuello hasta mi escote. No hice movimiento alguno y dejé que las gotas rezumaran. Mis visitas a la copiadora eran esperadas y admiradas por mis compañeros, y me acostumbré a dirigir mi mirada a los bultos de sus pantalones para excitarme con sus reacciones. |