y elegía al azar uno, creo fue PARA VER LA POLLA DE MATEO y lo enviaba, seguí admirando los dones que Dios, o la naturaleza, habían concedido a aquel lindo chico. No existía premio en metálico para el modelo, solo comprendería el pago de las estancias y viajes necesarios para posar y la fama y reconocimiento de ser el más bello y famoso de los David actuales. Recuerdo nos las daba un seminarista muy joven que nos ponía aquel chico como ejemplo que debiéramos seguir, hablándonos de un pastor niño que tuvo el atrevimiento de enfrentarse al gigante Goliat para defender sus ovejas. Entreabiertos, ansiosos, chupantes. Notaba, como si estuviera sucediendo verdaderamente, el placer de las tórridas caricias que me hacía, en mi boca los ardientes besos que recibía de él y sobre mi piel la suavidad de sus manos y el calor de su cuerpo al abrazarme. Con su honda, de la que era muy hábil, tuvo la valentía de enfrentarse, siendo un adolescente, al temible, fuerte, duro y sanguinario Goliat, que aterraba con su sola presencia a los avezados pastores de su tribu, a los que robaba ganado, asustaba con sus amenazas y golpeaba a quien osase enfrentársele. |