Mamá acercó sus manos al chocho y abrió ligeramente los labios superiores para mostrarme su clítoris. Yo volví a dirigir mi mano a la entrepierna de mamá, me hice un pequeño hueco entre sus bragas y le metí el dedo en su chochito. La próxima semana quiero que pases por casa para echarnos otro polvo, y a la siguiente lo mismo. Como jodes cabrón, te gusta el incesto ¡he!, eres un pervertido, te estas follando a tu madre, te voy a tener jodiéndome hasta que me canse, pero no, no hubo problema, mamá no se cansaba de joder, era infatigable jodiendo, se abría de piernas, me atrapaba entre sus muslos, me mordisqueaba las tetas, me clavaba las uñas en la espalda, se arqueaba y me embestía, pero sobre todo me incitaba con su comentarios a joderla, a clavársela, a follarla, a consumar el incesto. Yo estaré atenta y saldré cuando te la estés follando, para que sepa que yo lo se, además me sirve para regodearme de su madre, que la muy puta me tiene envidia. Sabía manejar con maestría su cuerpo y siempre acompasaba su culo con mis clavadas para obtener el máximo de placer. |