Hice lo que me pidió. Me extrañó mucho verte en un lugar como ese, y me enfureció saber que cualquier hombre pudiese estar mirándote, porque estabas muy bonita. Me encabrona que no hagas eso conmigo. Debe haber una lámpara cerca me digo a mi misma. Escuche un ruido fuera de la habitación, pero no le di mucha importancia y me encamine descalza hacia la sala para ver si encontraba algún bombillo o una lámpara que encender. Los chicos que estaban allí sentados se veían impacientes ante esa diosa que les pegaba la chocha en la cara para retirar con destreza las fichas que estos se ponían en la boca. |