Sexuales, rojos, esperantes. Recuerdo nos las daba un seminarista muy joven que nos ponía aquel chico como ejemplo que debiéramos seguir, hablándonos de un pastor niño que tuvo el atrevimiento de enfrentarse al gigante Goliat para defender sus ovejas. El libro describía poco de David, recordaba su hazaña juvenil y añadía que posteriormente reunió a las doce tribus de los judíos, fue el primer rey de Israel y padre de Salomón el constructor del Templo de Jerusalén. Solo encontré en ella una cosa que no me convenció nunca, sobre todo en los momentos en que la utilizaba para excitarme, elevar mi libido y contemplar su desnudez en el momento de derramarme, era el pequeño pene que el escultor, siguiendo quizá la costumbre de la época, nos ofreció. Imaginaba encontrarnos completamente desnudos realizando atrevidas y sensuales escenas. y para corresponder a su simpática y amable apertura al diálogo puse mi fotografía en la pantalla. |