Yo estaba estudiando lo mismo en lo que ella trabajaba, por lo que si de por sí podíamos hablar durante horas, eso aumentaba el tiempo. Bueno, creo que aun está un poco pedo, lo que significa que una buena fiesta montasteis anoche jajaja. Un vestido fino que dejaba ver su figura, un escote bien puesto, pero su sutilidad le dejaba mucho a la imaginación, terminé mi copa, me dirigí a la barra y pedí dos, me acerqué a ella y comenzamos a hablar:toma Sara, invito yo. Sara, no hiciste nada que me avergonzara, no es eso lo que me hiciste sentir exactamente, de verdad yo lo paso muy bien contigo y lo sabes. Llegué a su casa y llamé, tardó un poco en abrir quizá tuviera resaca, aunque mi mente, que se trastocó la noche anterior por lo ocurrido, no dejaba de mandarme el pensamiento de que ella estaba desnuda, lo cual me excitaba. Un día me vi muy apurada, era sábado, por lo que estaban todas reunidas, entró Sara y vio lo estresada que estaba en un día como es el sábado comenzó a darme un suave masaje, esto me dejó atónita, como pude articulé un par de palabras:¿os vais ya Sara?Que va, quizá hoy nos quedemos aquí, ¿tu vas a salir? Te convendría, estás muy estresada… su masaje me estaba derritiendo. |