NO…me hagas esperar, pero tampoco te adelantes. Pequeño y esquivo objetivo, porque no paraba de moverse, pero donde pongo el ojo, pongo la polla… ¿O debería haber dicho el ojete?Con lo que no contaba era con lo retorcida que podía llegar a ser mi clienta. Eso sí, sobándome la polla de paso, que ayuda mucho a soltar la lengua. Me han metido en los calzoncillos de todo –a veces, hasta billetes, pero ¡Hostias! ¿500 €? No voy a decir que era el primer billete que veía, pero casi. NO…me hagas esperar, pero tampoco te adelantes. Sólo quedaba abordar la espinosa cuestión de los honorarios. |