Eso pasó y nadamas, pero solo fue un comienzo a mi nueva vida sexual, una mañana en que me encontraba en casa haciendo limpieza, llegó este hombre y me dijo que traía ropa que mostrarme, dudé un poco ya que me encontraba en fachas de limpieza, un pantalón normal y una playera grande, nada sensual, lo hice pasar y metió su cargamentto, me mostró diversas ropas, vestidos, faldas, blusas, etc. Dímelo putita, me arremetía. Fueron segundos quizás, pero a mi me pareció mucho tiempo, pero pronto mis pechos eran de ese otro hombre, que me los besaba mientras sus manos vagaban por la parte de mi cuerpo libre del cuerpo del otro que me penetraba, una oleada de excitación me recorrió, me espantaba lo que me hacían pero ya no protestaba, pronto mi boca era ocupada por la verga de este último huésped, y ahí me encontraba, en esa recámara de mi casa, con un hombre penetrando mi intimidad y otro mi boca. Yo me hice la desentendida pero el arremetió, vamos, ponlo mas nervioso, deja que te admire, si es posible que vea mas. En algunos pasajes de mi vida usé una que otra pantaletita más pequeña, ya sea por que mi esposo se atrevía a comprármelas y yo lo complacía en usarlas o por que me animaba, pero nada mas hasta ahí. No, no me vio nada, solo las piernas, dije cerrando los ojos. |