Me llamo David. Me había corrido ya, cuando le pregunté su nombre. Además de poder contemplar su bello rostro, como premio adicional, me ofreció contemplara la parte superior de su desnudo pecho y pudiese admirar sus dos oscuras y redondas aureolas resaltando sobre una suave y tostada piel. Mientras nerviosamente buscaba en la carpeta de mi disco duro, donde guardo los relatos ya enviados a T. Por mantener la costumbre de guardar toda la información que se relaciona con este personaje, anoté la dirección donde se podían enviar las fotografías. Cuando su figura apareció en mi ordenador quedé tan maravillado que se me obnubiló la mente y tardé unos largos segundos en reaccionar. |