Pero lo peor y según se mire, aquella barra por este brusco movimiento, recorrió mi ingle sintiéndola presionar mis dos orificios. Aunque mis padres opinaban que por mi condición y mi clase no debía de trabajar, o al menos de algo que no fuera referente a mi carrera o condición, pues era denigrante y humillante. Lo que hoy os voy a confesar, me ocurrió hace aproximadamente tres o quizás ya haga cuatro años. Me gusta salir, hacer locuras, aunque me sea difícil de reconocer que me gusta beber demasiado (joder, no soy alcohólica… pero debería controlarme). Y tenía esa ansiedad de tener a un macho cerca (ojo, panda de cabrones, que se lo que estáis pensando…). No se que tiempo me lleve, pero aunque fuera poco en ese momento me pareció eterno. |