Además, procuraba imprimir en la impresora de color que estaba en la otra punta de la oficina y así dar un buen espectáculo ;) (soy algo traviesa) y Juan… bueno, lo de Juan fue toda una historia. Una vez en el baño me abrí la blusa y me la quité para tratar de limpiarla. Yo seguí con mis copias en un tenso silencio por parte del resto de la oficina, y ya iba a desfilar hacia mi puesto cuando Juan salió del baño. Y no me equivocaba, todos ellos me deseaban y eso me hacía sentir muy excitada. Entonces iniciaba mi andadura y alguna vez oí que se avisaban entre ellos. Desde sus puestos de trabajo debían ver perfectamente cómo se mostraba bajo mi minifalda al agacharme, una vulva humedecida que haría transparentar la tela de la tanga. |