Desde esa posición, unos 50 metros, veía a la chica moviéndose cada vez más, (vaya alegría que le está dando quien sea el afortunado, pensé). Según me acercaba intuí un posible orgasmo, porque el balanceo de atrás a adelante era cada vez mayor, llegando incluso a apoyarse en el claxon del volante, que sonó de forma estruendosa un par de veces. Muchas veces recuerdo aquella escena y me da mucho morbo, quién era aquella chica. Os contaré una historia que me sucedió una madrugada volviendo a casa. Eran las fiestas de mi ciudad, donde el recinto ferial está a las afueras. Muchas veces recuerdo aquella escena y me da mucho morbo, quién era aquella chica. |