Unos disparos sonaron. Bajo su abrigo blindado había una escopeta recortada con el cargador ampliado y varias armas automáticas en fundas cosidas en el abrigo. El cuerpo virtual de Trinchera empezó a brillar. Los demonios quieren matarteTe arrancaron el corazónPero yo no puedo dejar de amarteY doy mi vida por oír tu voooooozLos guardias retrocedían, Saintblood parecía inmortal, pero su rifle se quedó sin balas, cogió su escopeta y destruyó el cierre para acceder a la azotea, detrás de el se cerraba una persiana de seguridad, Saintblood sonreía, Trinchera estaba vivo y seguía ayudándole. Enrique se bajó los pantalones y cogió la cabeza de Ingrid, que la dirigió a su pene, Ingrid, estimulada por el olor de Enrique, cerró los ojos y engulló ese trozo de carne. pues no pelotudo, el problema es que me despisté en la red y me encontré con una newtraning canadiense muy linda y ninguna se resiste a los encantos de este viejo navegante – decia Trinchera – por cierto, vuelvo allá, que veros coger me la ha puesto dura. |