Sin prisas. sino de un encontronazo. ¿Serás zopenco? Usa las manos. Con tanto meneo, aún después de haberme quitado la camiseta y los pantalones sin velcro, empecé a sudar como un cerdo. Dio un respingo al notar el contacto del blanco potingue, pero no quise que esa sensación le durase demasiado y, presuroso, acudí a la llamada de un sexo abierto, que cargado de nata, fue abordado por mis labios, por mi lengua y creo que hasta por mis dientes. Llega un momento en el que no las clasifico solamente por su físico que también, sino por su arte a la hora de follar, y en eso también me he llevado sorpresas, porque las apariencias engañan. |