Pensaba gozar lo máximo posible de mi merecido veraneo. En aquellos momentos no era dueño de su cuerpo sino que éste me pertenecía por completo. Mi esposo trabaja en su empresa de la mañana a la noche y yo en una conocida editorial del país como traductora de textos por lo cual llevamos una vida sin problemas económicos. El silencio se cortaba con un cuchillo. Sí voy a llenarte de leche tu estrecho agujerito. ¿Y por qué iba a darme vergüenza que mi hijo me viera desnuda?No sé mamá, si a ti no te incomoda a mi tampoco. |