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Seguía llevándome bien con Mercedes, y ella intentaba hacerme ligar con más de sus amigos, en una ocasión me presento a un chofer de transporte público y también me llevo con un mecánico a su taller, pero estos tipos no me gustaron nada, habría sido demasiado relacionarme con ellos. Mercedes me contaba todos los chismes de ahí donde trabaje, Susana su amiga se acostaba con el jefe de calidad y con el hermano de Arturo, uno de los chavos de calidad, Mercedes había tenido relaciones con un supervisor, con Alberto el jefe de almacén y con uno de los guardias de la policía industrial, me contó que Lorena no la quería porque en una ocasión se emborracharon en la bodega y los del almacén le dieron "monterrey", o sea que todos tuvieron relaciones con ella, Alberto, Arturo, Benito, otro de ellos que no recuerdo su nombre, que uno tras otro la tuvieron y que Lorena culpaba a Mercedes porque ella la envolvió en aquella borrachera, Mercedes se reía como justificándose diciendo "yo qué? ella peda y esos cabrones calientes pues qué podía pasar?", me contaba que el chavo de mantenimiento le dejaba unos chupetones bien fuertes en los senos a la chica de intendencia, quien tenía unos 19 años y estaba muy gorda pero con senos grandes, a quien por cierto Benito (otro de los del almacén) se la llevo a un motel en una ocasión, todas sus historias eran de morbo y a veces sentía cierto asco porque esta chava de mantenimiento se veía que no se bañaba, entonces no sé como estos tipos no tenían asco en andar besándola o teniendo relaciones con ella. A mi me contaba esas cosas y estoy segura que a ellos también les contaba de mi, ella me contaba de Benito que tenía un pene grande y que yo le gustaba, pero a mi no me atraía porque era excesivamente vulgar, estaba flaco, aunque era blanco tenía como acné y se dejaba unos bigotes todo ralo, tenía siempre su melena y usaba pantalones bien ajustados, no se veía bien, me decía de Arturo que me quería para novia, no estaba tan mal pero era muy delgado para mis gustos, aunque eso si con los músculos bien marcados pero no, no para mí, igual de Alberto, quien era moreno y él estaba bien, con muy buen cuerpo y guapo, varonil, medio déspota y engreído pero si me gustaba, en alguna ocasión lo soñé desnudo mirándome, deseándome, pero desperté antes que nada pasará, le conté a Mercedes que lo había soñado y me decía que cuando quisiera él me hacía mis sueños realidad. Era una fábrica que tenía muchos años y varias personas como Mercedes igual llevaban mucho tiempo ahí, por lo mismo no había políticas o lineamientos en cuanto a las relaciones que se establecían entre los empleados, ahí parecía que la línea era todos contra todos.
En aquel entonces empecé a chatear seguido y tenía cybersex con varios hombres, me prendía la idea de conocer tipos de argentina, chile, españa y de aquí de México que me enviaban fotos a veces de sus penes y a veces normales, mi hermana contrató internet en la casa y yo me pasaba en ocasiones noches enteras teniendo encuentros en el cyber espacio, me ponían caliente pero no me masturbaba, prefería mantener las ansías para mis encuentros con el arquitecto o con Sepúlveda. Un viernes en la noche estuve fantaseando con un argentino que me envió fotos de su pene y dijo desearme mucho, que le provocaba erecciones mis fotos donde enseñaba mis piernas, a él le gustaba fantasear con que era yo la mucama como dicen ellos y él mi patrón, me mandó una foto donde estaba viniéndose y me puso a mil mirar su pene bien erecto y su semen esparcido por el teclado, me puso bien caliente y aguarde para mi encuentro el sábado con el negro, sentía unas ganas de hacérselo oral muy grandes.
Ese sábado llegue a casa de Mercedes y como era costumbre ahí me cambié, me puse un short de mezclilla y una playera apretada sin bra debajo, se marcaban mis pezones y eso le gustaba al negro. Estuvimos esperando como más de una hora pero el negro no llegaba, yo le dije a Mercedes que estaba bien caliente y me dijo que sí quería fuéramos a buscar a Alberto, que iban a trabajar hasta las 5 pm ese día, pero me advirtió que Alberto era medio salvaje, le gustaba hacerlo muy fuerte y por lo general dejaba adoloridas a todas, la idea me gustó y le dije que si, así que fuimos a la fábrica donde encontramos a Alberto, Arturo y Benito, a Arturo lo salude de beso y a Benito nada más de lejos, note que miraban mis senos, Arturo me dijo - "ay Carinita linda, cuando voy a poder disfrutar de tu cuerpecito, mira que traserito más bonito" – como andaba de buenas y algo caliente me puse coqueta y sonriéndo le dije –"en tus sueños solamente, estas no van a ser para ti"- Benito se rió y dijo - "pues con la manuela, jaja" – les sonreí y fui a ver a Alberto que estaba en su escritorio y siempre bien serio me miró de arriba a abajo, yo le sonreí preguntándole como estaba diciéndole - "¿cómo estás Alberto? ¿bien guapo verdad? lástima que seas casado porque estás bien papacito" – apenas medio sonrió mientras yo miraba entre sus piernas gruesas, él lo noto y me miraba nada más a los ojos, salí de su oficina y retorne la mirada y me gustó que estaba fijamente mirando mi trasero, el short que llevaba era muy corto y apenas me tapaba abajo de mis nalgas y me quedaba bien apretado, yo le sonreí otra vez y fui con Mercedes, que me dijo que fuera a la bodega que estaba como a una calle de ahí y que ahorita me mandaba a Alberto, yo me despedí de Arturo y Benito y cuando me iba Arturo alcanzó a pasarme la mano ligeramente por el trasero, le sonreí y le dije una de las frases acostumbradas de Mercedes – "para eso son pero hay que pedirlas" – pensé mientras iba a la bodega que me estaba volviendo tan vulgar como ellos. En la bodega había una oficinita toda descuidada, ahí estuve esperando un ratito hasta que escuche unos pasos y se abría la puerta y ahí estaba él, Alberto, con su misma actitud de perdona vidas y mirándome fijamente, me acerque a él y lo bese en la boca pero él ni se inmuto, sólo me tomo por la cintura con fuerza y fue directo a besar mis senos, mmmmhhh tan delicioso sentirme entre sus brazos bien fuertes, me quite la playera y los pudo besar directamente, me mordía un poco fuerte pero era muy rico sentirlo, me apretó contra la pared y estuvo chupandome los pezones un rato largo, yo le hablaba en el tono que había aprendido con el negro
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