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Soy AREIK y conocí a Viviana en una discoteca, ella
tenia 23 años y mas tarde se agregaba la sumisa y morbosa
africana............
(Areik):
Conocí a Vivi en una discoteca, ella tenia 23 años,
yo 32. Ella algo menos alta que yo y de pelo muy rizado, largo y
abundante. Vestía una musculosa roja, un pantalón vaquero de tela muy
fina, botas de taco hasta la rodilla (del tipo pirata); toda su ropa
estaba totalmente ajustada a su portentoso cuerpo. Se encontraba
bailando sobre una tarima en la parte opuesta a la pista de baile de
donde yo me encontraba; aun la distancia, la observé por un rato; ella
también lo hacia cada tanto y luego dejó de hacerlo.
Una hora después me dirigía a la barra y ella pasaba
a mi lado. Le tomé del brazo firme y suave, y le susurré que me
acompañara a beber una copa. Comentamos sobre que la había observado,
respondiendo ella que le había dado curiosidad que la observaran fijo a
tanta distancia.
Y en esta oportunidad me ha gustado que sea ella
quien les relate su vivencia.......
(Viviana):
Areik, es alto, delgado, más de treinta años,
atractivo y de labios muy finos, lo que no hacia parecer para nada un
tipo sensual; pero algo me sorprendía de él y no sabia muy bien que...
tal vez el brillo de sus ojos aun a la distancia.
En la charla entre risas y comentarios no paraba de
rozar con sus manos o dedos cualquier parte de mi cuerpo; "como al pasar
" o "como no queriendo hacerlo"; lo que me incomodaba por un lado y me
daba morbo o fantasías por otro. Ya antes al acercarse por primera vez a
mi, cuando me había tomado del brazo con su mano para invitarme, sentí
un calor y una sensación de electricidad enormemente placentera, además
ya lo dije había algo muy especial en sus ojos, su mirada, en su forma
de hablar y también en su sonrisa... Es de esas personas que te pueden
estar comentando / hablando de una puerta y una ventana; y te hace
pensar o mover la libido...
Yo le había dicho que solo tomaría una copa y me iría
enseguida, lo cual era verdad en un principio, pero había pasado ya una
hora y yo no quería irme de su lado; en ese lapso me había acariciado
casi toda entera desde mis rodillas para arriba, de una forma tan sutil
que aun estando parado detrás de mí abrazándome por delante en la barra
del bar de la discoteca, tenia sus dedos dentro de mi tanga, acariciando
solo mi clítoris sin haberme dado cuenta de cuando había bajado mi
cremallera... y sus palabras y su aliento en mi cuello.......
Aun así no había pensado en irme con él hasta que
dijo:
- Se hace tarde ¿nos vamos a dormir?
Respondiéndole que sí,... sin saber exactamente a
donde había orientado su pregunta.
Él gregó: - en casa de mi amigo Hughs no hay nadie...
y hacia allí fuimos.
Al abrir mis piernas para bajar del taxi, la costura
de la entrepierna de mi pantalón se abrió, lo cual me incomodó un poco,
pero Areik enseguida con sus irónicas y sugestivas bromas se ocupo de
distraerme.
A dicha casa se ingresaba por una escalera con los
laterales acristalados, desde donde se podía observar al llegar a la
primera planta dos salas, una a cada lado del hueco de la escalera y
desde cada sala se podía observar en totalidad a la otra sala a través
de los grandes cristales. Nos situamos en la sala más grande y hablamos
un rato. |