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En un momento, se sentó de frente a mí y al cruzarse de piernas me fijé
que llevaba, en vez de pantys, medias con liguero y un tanguita
diminuto, pero tampoco era el momento de mirarlo fijamente. Me dijo:
-Mi marido me ha dicho que te dé el cheque de este mes. Pero estoy
pensando que no te lo has ganado suficientemente.
-¿Qué? -pregunté yo. Sí, mira -me dijo- llevamos trabajando juntos
desde hace un mes y todavía no he conseguido que me folles cómo un
hombre.
-¡Joder! -dije yo- sólo tenías que haberlo pedido, sin cortarme.
En esto se levantó y me dijo: -Hasta mañana no voy a volver a casa,
porque quiero que me folles hasta que nos desmayemos y, por ahora, el
cheque se va a quedar entre mis tetas. Además, siempre he querido hacer
una cosa y es: meterme debajo de la mesa de mi abogado y que me folle
así. Sin dejarme decir nada se metió debajo de la mesa y me bajó la
cremallera del pantalón, sacando mi polla que estaba a reventar.
Me la empezó a chupar y mi polla cogió sus 20 cm, en nada de tiempo.
Mientras yo escuchaba sus grititos de alegría y sus "borderías", como lo
de ¡vaya pollón, cómo me lo voy a pasar!, ¡fuera las putas bragas!,
etc...
En un momento dado, se dio la vuelta, me tiró de las piernas y se la
metió en su coño, yo sólo veía su culo y los jadeos de los dos, que eran
bastante fuertes. Me dijo que quería que me corriese en su boca y cuando
me iba a ir se lo dije, se dio la vuelta y la leche salió disparada para
su boca, pelo y cara.
Salió de debajo de la mesa, estaba con las tetas al aire, se sentó
encima de mí y me dijo: -Oye me ha encantado y quiero hacerlo contigo
todas las veces que venga.
-Por supuesto -le dije- y mucho más.
Ella seguía encima de mí y yo empecé a comerle sus pezones
pequeñitos, en esto me dijo: -Quiero hacer una orgía, que me follen un
montón de tíos, ¿me acompañas?. Por supuesto que le dije que sí y le
pregunté si quería que llamásemos a unos putos, me respondió: -No, vamos
a algún pub liberal de esos. Yo, por supuesto, estaba encantado, aunque
no había estado nunca en ninguno.
Cuando llegamos las luces eran débiles, pero vimos a un montón de
gente que se estaba metiendo mano unos a otros. Nos atendió la
relaciones públicas, que estaba para chuparse los dedos. Nos presentó a
otra pareja, que estaban entraditos en años y carnes. Ella me besó en la
boca y me tocó el paquete delante de todos, poniendo los ojos en blanco
y diciéndole a su pareja: -¡Hostia Carlos, vaya tranca que usa el pijo!.
Alba, para no ser menos, empezó a tocarle la polla al tal Carlos y dijo:
-¡Oye pues el tuyo también tiene una buena tranca!. Pero ella necesitaba
más pollas, así que como era jueves había tíos sin pareja, los llamé y
les dije a todos: -¡Mi chica quiere todos los agujeros ocupados!.
Aquello fue el pistoletazo para que los tres tíos, los dos que yo había
llamado y el tal Carlos, dejasen desnuda a Alba. Y allí mismo se lo
empezaron a hacer. Le dieron por el culo, le abrieron bien su coño,
mientras que yo, con la otra chica, los miraba mientras ella me la
chupaba, sentados ambos en un sofá.
Mi acompañante se sentó encima de mi polla, mientras miraba la fiesta
que tenia montada Alba. ¡Joder, cómo se movía y tenía unas tetas caídas
y grandísimas!.
Yo veía cómo gritaba Alba cuando no tenía una polla en su boca.
Además, hubo otros tíos que se acercaron y para todos tenía.
Me corrí dentro del coño de mi acompañante y vi cómo, cuando se iban
a correr los otros, se pusieron alrededor de Alba y se corrieron como si
estuviesen locos, llenándola de semen.
La noche continuó, pero eso es otra historia que os contaré
próximamente...
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jesmemix@mixmail.com
Un beso. |