Mini
Relatos:
aunque mi encuentro con Sara no fue del todo casual, ya que me las apañé
para quedarme con ella. Además de ser extraordinariamente guapa, su
cuerpo engalanado para la ocasión con ropas ajustadas y un tanto
provocativas era de infarto. No era muy alta, pero tampoco baja. Estaba
delgada y sus curvas a pesar de no ser muy pronunciadas provocaban en mi
incesantes olas de deseo por poseerla. En el preciso instante en el que
la cogí por la cintura para enrollarme con ella, la excitación se
apoderó de ambos, ya que por fin podíamos dar rienda suelta a todo el
deseo contenido a lo largo de un día repleto de insinuaciones y
provocaciones. Fue abrazarnos y nuestras bocas fueron a un encuentro
apasionado, similar al de dos enamorados que han pasado mucho tiempo
separados. Nuestras lenguas se exploraban fogosamente al mismo ritmo de
la música que golpeaba dentro de nuestros pechos. En aquel momento,
unidos a través nuestras bocas, parecía que todo alrededor dejaba de
existir. En aquella discoteca sólo estábamos ella y yo. Esa sensación
hizo que ambos nos desinhibiéramos y comenzásemos a abandonarnos a los
impulsos de nuestros cuerpos. Mi excitación irremediablemente se
reflejaba en un empalme cada vez más notorio, respondiendo ella con
movimientos precisos que buscaban la presión y el calor de mi polla en
su coño. Yo la agarraba con fuerza del culo, apretándola contra mí,
mientras que ella abrazada a mi cuello empujaba hacia sí mi cabeza,
prolongando aquel beso eterno. Sentía además cómo sus pechos se
estrujaban contra mí, acentuando el deseo, la pasión sin freno de dos
cuerpos jóvenes con ansia de sexo. Estábamos tan juntos que la misma
sensación de nuestros cuerpos chocando me resultaba molesta. Yo quisiera
fundirme con ella, ser una misma cosa, alejarme de los límites físicos
de nuestros cuerpos... Y sin embargo, a cada roce de sus senos le
respondía una embestida de mi polla, a su vez respaldada por su gemido
dentro de mi boca. Y como un círculo infinito de placer nuestros
movimientos cada vez eran más manifiestos, más explícitos. Decidimos por
lo tanto alejarnos de la pista y camuflarnos en la oscuridad de los
rincones del local. La mera separación de nuestros cuerpos para salir de
allí acentuaba nuestro deseo, de tal forma que en el breve trayecto
nuestras manos no contentas con ir unidas entre sí, se desplazaban
certeras por nuestros cuerpos, sobándonos mutuamente el culo, la
cintura, el cuello, el pelo,... Cuando llegamos al más oscuro de los
rincones el espectáculo que allí nos aguardaba era alucinante. Rodrigo y
Saúl, mis compañeros de piso se habían aliado en la conquista de una
muchacha desconocida, y allí mismo los tres se entregaban al oscuro arte
del sexo. La chica, con su camiseta de tirantes totalmente bajada
mostraba una de sus tetas a Saúl, quedando la otra aun escondida en su
sujetador. Al mismo tiempo con su mano le estaba haciendo una paja a
Rodrigo mientras que con la otra mano sobaba el paquete de Saúl con
lujuria. Éstos, por su parte, sobaban a la chica con descaro, Saúl
entregado a la teta de la chica y Rodrigo por debajo de la falda de ésta
parecía estar devolviéndole la paja que ella le estaba haciendo. Sara y
yo nos quedamos atónitos, sin poder apartar la vista de aquella escena.
Suavemente introduje mi mano en sus pantalones y comencé a frotar mis
dedos contra su coño, que para mi sorpresa sentí depilado. Sara me miro
y rápidamente se puso delante mía, dándome su espalda pues quería seguir
contemplando el bello panorama que Saúl, Rodrigo y la chica nos
deparaban. Como compensación a mis movimientos manuales, ella apretujó
su culo contra mi verga, totalmente empalmada, moviéndolo suavemente de
arriba hacia abajo y a los lados. Además cogió mi otra mano y se la puso
en una de sus tetas, obligándome a masajearla con fuerza. Por lo visto
le gustaba ver a otros follando y tampoco le desagradaba exhibirse otro
tanto. Y eso me excitó aún más si cabe. Debió notar que mi polla la
pobre sufría en la dura cárcel de mis vaqueros, por lo que sin girarse
siquiera desabrochó mis pantalones dejando que mi dura polla se liberase
apuntando directamente hacia ella. La tomo con cariño, deslizando
suavemente su mano sobre ella, comenzando a hacerme una paja alucinante.
Debido a ello mi mano casi no alcanzaba su depilado coño, pero
sutilmente ella lo solucionó bajándose un poco sus pantalones dejando
así el mínimo hueco que me permitía meter mi polla entre sus nalgas,
volviéndonos a juntar al máximo. Ella con mi verga entera siendo
aprisionada por sus muslos y nalgas, y mojándose por el calor de sus
flujos comenzó un movimiento oscilatorio hacia alante y atrás, apretando
sus piernas, haciendo que mi polla recorriese toda su entrepierna.
Cuando quise soltar mi mano de su coño para acariciarle así las dos
tetas ella soltó un breve gemido de enfado, tomando de nuevo mi mano y
colocándola encima de sus labios vaginales, obligándome a realizar un
movimiento frenético sobre ellos. Mientras, con su otra mano seguía
oprimiendo la mía sobre su pecho, sin dejar de mirar al fabuloso trío
que teníamos delante, donde ahora la chica, arrodillada, les estaba
haciendo una mamada de infarto a los dos chicos.
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